Lo que me trajo hasta aquí
A través de relatos honestos y viscerales, invité a otras madres a cuestionar sus experiencias y a sentir que no estaban solas ni “locas”. La comunidad creció, me pidieron un libro y comencé a formarme en psicología positiva, terapias contemplativas y de tercera generación.
Lo demás es historia: llevo casi siete años acompañando mujeres, he publicado varios libros, validado herramientas para medir el estrés materno, criado a mis hijos en el extranjero —primero junto a mi pareja, ahora separada— y sigo reencontrándome conmigo misma cada día.
Escribo porque es mi forma de existir. Lo que más valoro no son los títulos, sino las experiencias que me habitan: como mujer, hija, madre, aprendiz y peregrina
Cuando nació mi primer hijo, todo lo “tradicional” me hizo ruido. Así empezó mi búsqueda: estudié, leí, me formé, dudé, me equivoqué, aprendí. Pero, sobre todo, me transformé. Porque criar también es volver a nacer. La maternidad me despertó y sigo caminando este viaje junto a cada madre que acompaño.
Hoy estoy aquí para escucharte sin juzgar, para acompañarte y recordarte que no estás sola. Criar con conciencia no solo transforma a una madre. También puede transformar el mundo.
«Somos la generación de madres que ha cambiado el típico “deja de llorar” por “¿necesitas un abrazo?”. Y tan solo validando las emociones de nuestros hijos, estamos cambiando el mundo». — La metamorfosis de una madre